Casi ninguna reforma queda del todo fuera del sistema: lo que muchos llaman "sin permiso" es en realidad el aviso de obra, que es gratuito y se hace online en un rato. Sin ningún trámite sólo quedan los trabajos que no modifican nada del inmueble, como pintar o cambiar muebles.
Lo que no necesita ningún trámite
- ·Pintura interior y exterior dentro de tu unidad.
- ·Empapelado y revestimientos decorativos removibles.
- ·Cambio de muebles de cocina o placares.
- ·Reemplazo de artefactos sanitarios en el mismo lugar, sin mover cañerías.
- ·Cambio de artefactos de iluminación.
Lo que se resuelve con un aviso de obra
Acá entra la mayoría de las reformas chicas. El aviso es gratis, lo iniciás vos con usuario miBA y cubre terminaciones y cambios de instalaciones que no aumenten la capacidad:
- ·Cambio de pisos, revestimientos y cielorrasos.
- ·Renovación de instalaciones sanitarias, eléctricas, mecánicas y térmicas sin aumentar su capacidad.
- ·Arreglos de fachada.
- ·Trabajos en techos y terrazas, incluidas las terrazas verdes.
- ·Rampas y adecuaciones de accesibilidad.
Lo que siempre necesita permiso
- ·Demoler o abrir un vano en un muro que sostiene el edificio.
- ·Sumar metros cubiertos: cerrar un balcón, construir en la terraza, hacer un entrepiso.
- ·Unir o dividir unidades funcionales.
- ·Cambiar la morfología o la fachada del edificio.
- ·Modificar la capacidad de las instalaciones.
La otra autorización que casi nadie mira
En un departamento o PH el Gobierno de la Ciudad no es el único que opina. El reglamento de copropiedad manda sobre lo que podés hacer, y varias intervenciones necesitan la conformidad de los copropietarios. Es más común de lo que parece que una obra se frene por el consorcio y no por el municipio.
Qué pasa si no hacés el trámite
Los tres problemas que vemos en la práctica, en orden de frecuencia: la denuncia de un vecino que termina en inspección y clausura; la multa, que casi siempre supera lo que costaba hacer el trámite bien; y el que aparece años después, cuando querés vender o escriturar y los planos no coinciden con lo construido. Ese último es el más caro de arreglar.
Si no tenés claro en qué categoría cae tu reforma, conviene preguntar antes de romper la primera pared. Nosotros lo revisamos sin cargo y te decimos qué trámite corresponde.
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